Uso de himenópteros parasitoides para el control de las poblaciones de mosca doméstica (Musca domestica), mosca doméstica menor (Fannia canicularis) y mosca de los establos (Stomoxys calcitrans) en instalaciones de cunicultura
Autor: Francisco Javier Calatayud Marín. Ldo. C.C. Biológicas por la Universitat de València. Responsable técnico de BIOTEKNIA SERVICIOS AMBIENTALES.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Introducción
Hoy en día no existen dudas acerca de que la presencia de moscas, principalmente mosca doméstica, aunque también la mosca menor y la mosca de los establos, en el interior de las instalaciones de cría de conejos representa un grave problema, más allá de las molestias que provocan a los trabajadores de las granjas. Desde un punto de vista estrictamente de bienestar animal, las moscas producen un estrés importante a los animales, pero también generan suciedad en todas las superficies donde se posan, tanto en las estructuras de las jaulas como en paredes y techos, y en los casos más graves, con poblaciones muy elevadas de mosca, llegan a obturar las salidas de los comederos (las moscas humedecen su alimento con saliva antes de ingerirlo, compactando el pienso en el comedero, que al secarse forma una capa dura y seca que impide la salida de nuevo alimento). Esto, si no es advertido, provoca problemas en el engorde y merma de la cría.
Estos problemas se agravan cuanto mayor tiempo pasa el estiércol sin ser retirado, de forma que en aquellas instalaciones de fosa profunda y semi profunda donde el estiércol permanece varios meses, las moscas tienen tiempo suficiente para completar varias veces su ciclo de vida, empeorando la situación conforme avanza el tiempo y aumenta la temperatura.
Por este motivo, conocer y aplicar los diferentes métodos de control de esta plaga se ha convertido en uno de los asuntos más importantes a tratar en el día a día de la cunicultura.
Los problemas derivados del control químico
Es un hecho conocido que en España históricamente hemos abusado de los sistemas de control químico, tanto en agricultura como en ganadería, sin tener en cuenta que el uso indiscriminado, la sobreexposición y la falta de rotación de principios activos en los insecticidas acaban provocando problemas de resistencia de las plagas a estos productos químicos. De hecho esto es exactamente lo que ha ocurrido en los últimos tiempos en el control de moscas, y de un tiempo a esta parte todos nos hemos dado cuenta de que la eficacia de los productos más habituales es mucho menor, encontrando verdaderos problemas para controlar los niveles de moscas en las instalaciones.
Es en este contexto de falta de eficacia, sumado a la creciente sensibilidad de la sociedad por la sostenibilidad y la utilización de procedimientos respetuosos con el medio ambiente, las personas y los animales, donde los sistemas de control biológico cobran verdadera importancia.
Mientras que en agricultura, la lucha biológica es algo que está totalmente arraigado desde hace años y ya a nadie le sorprende encontrar productos de cultivo ecológico donde el uso de pesticidas está terminantemente prohibido, en ganadería, sin embargo, y pese a los avances que ha habido en la preocupación por el bienestar animal, todavía no se conocen lo suficiente las alternativas al uso de insecticidas, entre las que destacan principalmente el control sobre el estiércol mediante sistemas de eliminación temprana del mismo y los sistemas de control biológico de moscas.
Fundamentos básicos del control biológico
El control biológico de plagas se basa en el uso de lo que se conoce como “enemigos naturales”, es decir, la utilización de organismos (insectos o microorganismos) que de forma normal en la naturaleza depredan o parasitan a la plaga que nosotros queremos combatir. Una vez elegido este enemigo natural, lo introducimos de forma artificial en nuestro sistema (la granja en este caso) de forma que localice y elimine la plaga.
La elección del enemigo natural dependerá de varios factores, para ello es importante fijarse en 6 características básicas: 1) su especificidad respecto a la especie a controlar, 2) la sincronización con el ritmo de la plaga, 3) que se desarrolle rápido, 4) que sea capaz de sobrevivir sin alimento, 5) que sea eficaz localizando a la plaga y por último, 6) las características del entorno en el que lo queremos introducir.
Para el control de moscas en granjas de conejos, y dadas las características de humedad y consistencia del estiércol, el grupo de enemigos naturales de elección son los conocidos como parasitoides, insectos cuyas larvas se alimentan exclusivamente en el interior de alguna de las formas del insecto plaga, al que acaba por matar.
¿Cómo funciona realmente el control biológico de moscas?
Para entender cómo actúan estos parasitoides en el control de la mosca, y por tanto tener éxito en su aplicación, resulta de vital importancia el conocimiento del ciclo de vida de la mosca doméstica:
Ciclo de vida de la mosca doméstica
A una temperatura estable promedio de 20 ° C, el ciclo de vida procede como se muestra en la imagen 1.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image="1594" img_size="large" alignment="center" onclick="zoom" css_animation="fadeIn"][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Ciclo biológico de la mosca doméstica.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Los adultos viven entre 3 y 7 días y, una vez que se han apareado, la hembra pone los huevos sobre el estiércol. Los huevos tardan entre 10 y 14 horas en eclosionar. De éstos nacen las larvas, de color blanquecino y forma de gusano (son las que blanquean en la superficie de la fosa de estiércol en el interior de la granja). Las larvas van creciendo desde los 1-3 mm del primer estadio hasta los casi 1,5 cm del último. En total en esta fase pueden pasar entre 5 y 8 días. Una vez que la larva ha alcanzado el máximo tamaño, ésta busca un lugar seco donde forma la pupa o capullo. La pupa es una estructura rígida, del tamaño de un grano de arroz grande y de color marrón-rojizo. En el interior de la pupa la larva realiza la metamorfosis, proceso muy complejo donde se transforma completamente, pasando de la forma de gusano que tenía la larva a la forma de mosca adulta que todos conocemos. En esta fase de pupa pasa unos 5-6 días. Una vez concluido el ciclo, la nueva mosca adulta emerge de la pupa, y busca otras moscas para aparearse y volver a comenzar el ciclo. En total, a unos 20 ºC pueden pasar un mínimo de 14-15 días y un máximo de 22-23 días. Cuanto mayor es la temperatura, menores son los tiempos y viceversa.
Comienzo del control sobre la población de mosca domestica
El control efectivo de moscas comienza con la introducción en la propia fosa de estiércol, sobre la materia orgánica seca, de una mezcla de dos especies de parasitoides diminutos (aproximadamente 2 mm en fase adulto, como una cabeza de alfiler): Muscidifurax raptorellus y Spalangia cameroni. Ambas especies pertenecen al orden de los himenópteros (Himenoptera), el mismo grupo que engloba a las avispas, las abejas o las hormigas. Se puede utilizar una mezcla de ambas, sólo una de las dos, e incluso otras especies similares. Estas son las especies que podemos encontrar comercializadas con mayor facilidad y son totalmente inofensivas para el ser humano y los animales.
El material que se comercializa, para facilitar el manejo (ya que trabajar con insectos vivos puede ser complicado), son pupas de mosca ya parasitadas previamente. De esta forma, la larva de mosca que hay dentro ya está muerta y lo que sale del pupario (así es como se conoce a la cápsula rígida que alberga la pupa) es el parasitoide adulto. Este parasitoide, como nace directamente en la fosa, se adaptará perfectamente al entorno.
De las dos especies de parasitoides mencionadas, Muscidifurax raptorellus pone los huevos en las capas más superficiales del estiércol y en cada larva de mosca se pueden desarrollar hasta 8 larvas del parasito, mientras que Spalangia cameroni prefiere las capas más profundas de los residuos y cada larva de mosca es parasitada por una sola larva. Ambas especies tienen baja actividad con menos de 10ºC o más de 38ºC, y son capaces de moverse a través de la materia orgánica a lo largo de un radio de unos 3 metros.
Cuando emergen de los puparios, las avispas adultas se aparean y van en busca de nuevas pupas de mosca que parasitar. Cuando la avispa encuentra una pupa, la “pincha” con el ovipositor (similar al aguijón de las avispas) y pone sus huevos en el interior (ver imagen 2). Como resultado del pinchazo, la pupa de la mosca muere. En ese momento, la avispa parásita pone uno o más huevos en la pupa (en función de la especie de avispa) y sus larvas empiezan a alimentarse de la pupa de mosca muerta.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image="1595" img_size="full" add_caption="yes" alignment="center" onclick="zoom" css_animation="zoomInUp"][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Una vez que el parasitoide ha completado su desarrollo, emerge del pupario (ver imagen 3) y va en busca de nuevas pupas. Tras este primer proceso de parasitación, las avispas de la nueva generación se pueden esperar en aproximadamente 2-3 semanas.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image="1596" img_size="full" add_caption="yes" alignment="center" onclick="zoom" css_animation="fadeIn"][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]¿Cuándo debemos empezar con este método de control?
Normalmente, en zonas templadas, es suficiente con iniciar el control en febrero/marzo y preparar el último lote en septiembre. Sin embargo, si las moscas son un problema durante todo el año, es aconsejable mantener las poblaciones el mismo tiempo que observemos moscas en la instalación (aunque por debajo de 10 ºC disminuye la actividad de ambas especies).
Lo que sí que resulta muy importante es que los parasitoides se introduzcan en el momento correcto con el fin de garantizar el éxito, por ejemplo, en el inicio de un nuevo ciclo. Es necesario que la mosca todavía no haya tenido la oportunidad de desarrollarse, ya que, si en el momento en que los parasitoides buscan pupas donde poner sus huevos la mayoría de las moscas todavía están en fase larvaria o ya son adultas, no encontrarán donde ponerlos y morirán sin poder realizar la puesta, y consiguientemente, sin eliminar ninguna mosca.
Mantenimiento del control y frecuencia de introducción
Una vez ya ha comenzado, el control biológico en realidad requiere poco mantenimiento, aunque para obtener buenos resultados, es esencial introducir las especies parasitoides con frecuencia, con el fin de evitar fluctuaciones en la población y favorecer que se naturalicen en el entorno. La frecuencia recomendada es realizar las introducciones cada 15 días.
También debemos tener en cuenta que estos insectos se desarrollan mejor sobre materia orgánica seca, de forma que es importante evitar las áreas excesivamente húmedas.
Compatibilidad con productos químicos
El control biológico es absolutamente incompatible con la utilización de productos larvicidas, por lo que es importante saber qué productos químicos se han utilizado previamente, en qué cantidades y cuándo se utilizaron por última vez antes de poner en marcha un protocolo de control biológico, ya que los residuos que puedan existir podrían impedir el desarrollo de la población de los parasitoides.
Sin embargo, cuando la población de moscas adultas es demasiado elevada al comenzar el proceso de control biológico, y dado que este tipo de control sólo actúa, como decíamos antes, cuando las moscas están en fase de pupa, sí que se pueden utilizar previamente, para disminuir esta población y favorecer el control posterior, insecticidas adulticidas en forma de cebo, que actúen por ingestión, (nunca se deben utilizar insecticidas que se apliquen de forma ambiental, aerosoles, nebulizaciones etc., ya que también eliminarían la población de parasitoides).
En resumen
El control biológico surge como una alternativa eficaz, sostenible y con numerosas posibilidades de futuro frente al tradicional uso (y abuso) de productos químicos, tanto larvicidas como adulticidas, para el control de las poblaciones de mosca en las granjas de cunicultura.
Entre sus numerosas ventajas destaca que se trata de un método que no disminuye su eficacia con el tiempo ya que no genera ningún fenómeno de resistencia al tratarse de un proceso que ocurre de forma habitual entre especies en la naturaleza. Además, la aplicación es muy sencilla, no requiere de maquinaria auxiliar ni de equipos de protección individual, ni siquiera se necesita realizar el vacío sanitario de la instalación.
