– Buenos días Amador, cómo estás? Hace tiempo que no nos veíamos... – Hola!!! Buenos días, encantado de poder estar contigo aquí esta mañana y poder tomar un café y hablar un rato. – En primer lugar, darte las gracias por hacernos un hueco y poder tomar este café contigo. – Gracias a vosotros. – Si te soy sincera, cuando planteé la posibilidad de hacerte una entrevista, pensé, ¿y qué le voy a preguntar yo a Amador que no le hayan preguntado ya? Y efectivamente buscando datos e información por internet, ya te han preguntado de todo, has hablado extensamente de termitas, que es una de tus pasiones, de todo tipo de plagas e incluso de comunas hippies en las que viviste en tu juventud... – Ja, ja, ja… Sí, la verdad es que me han hecho muchísimas entrevistas y he hablado ya de casi todo, pero puedes preguntarme lo que quieras, sabes que no tengo problemas en hablar de cualquier cosa. – A ver si consigo llegar yo a ese casi todo. – A ver, a ver… – Eres licenciado en Ciencias Químicas, a priori, supongo que el control de plagas no era la salida profesional que pensabas cuando iniciaste tus estudios. – No, la verdad es que no, llegué al control de plagas casi sin querer, pero me enganchó y ya no pude dedicarme a otra cosa, he ido cambiando de funciones a lo largo de mi carrera profesional, pero siempre dentro del sector. – Entonces, cuéntame cómo llegaste al mundo del control de plagas. – Allá por los años 80, vivía en una comuna hippie, en la que queríamos romper con los esquemas sociales, vivir de otra manera, era todo muy idílico, vivía en una comunidad en medio del campo, las montañas, la naturaleza, empezábamos a desarrollar la agricultura biológica… hasta que un día, después del gran esfuerzo que supone trabajar en el campo, fui a vender unas coles a un mercado y me daban 15 pesetas… – Supongo que te diste cuenta que aquel idílico modo de vida, en realidad, no era viable. – No, no era viable… y menos teniendo 3 niños a los que alimentar. – Y ¿es cuando decidiste “reincorporarte a la sociedad tradicional”? – Sí, podríamos decirlo así, después de aquellos 8 años, decidí volver a la sociedad, no fue fácil, pero empecé montando una clínica de acupuntura, neuropatía y masajes, en la cual trabajamos durante 5 años, luego trabajé como profesor de matemáticas en varios institutos durante 4 años, hasta que en el 94 empecé a trabajar como comercial en una empresa de control de plagas. – Entonces hasta el 94, no te iniciaste en el sector, son 23 años de dedicación en los que has dado mucho. – Ja, ja… sí, lo he dado todo o al menos se ha intentado… Como te decía, empecé trabajando de comercial y primeras funciones como director técnico y un mes después me ofrecieron ser profesor en los cursos de manipulador de biocidas, lo cual me encantaba, porque la docencia me encanta, por lo que estuve dos años bastante dedicado a ello –Cuando Amador habla de dar clases, cursos y asesoramiento, se percibe en él un halo de positivismo y satisfacción, se nota que la docencia le apasiona, le gusta ser transmisor de conocimientos y experiencias a otras personas a las que poder enriquecer con sus vivencias y conocimientos para su desarrollo y crecimiento profesional– Poco después una multinacional contactó conmigo para que trabajara como asesor, les interesaba la aportación que podía hacer habiendo empezado en el control de plagas desde abajo y la experiencia que tenía. – Interesante apunte el que haces cuando hablas de asesorar desde la experiencia. Como bien sabes, uno de los fundamentos de ASTERTEC es poder asesorar o al menos que nos permitan expresarnos a nivel gubernamental cuando se regula la normativa de nuestro sector. – Es importante que quien regula, escuche la opinión de los expertos. – Seguiremos trabajando en ello desde ASTERTEC para que así sea… y ¿cuándo llegaste a montar tu propia empresa de asesoría? – Tras años de viajar mucho, estar en Madrid y Barcelona y pasar por varias empresas, pensé que quería algo más tranquilo y me surgió la oportunidad de implantar la norma ISO en varias empresas, así que decidí montar mi propia empresa y así nació Ambihelp, allá por el año 2007. – Entonces, en realidad eres un empresario “joven” este año tu empresa ha cumplido 10 años. – Sí, han sido 10 años intensos, en los que trabajar para mí mismo ha sido una gran experiencia, he trabajado haciendo auditorías, peritajes, inspecciones y últimamente ya muy dedicado a la formación. – La formación en los últimos años ha sido un punto fuerte en el sector, era necesario regular la capacitación de los técnicos y la figura del responsable técnico y creo que se está haciendo un buen trabajo en ello para la profesionalización del sector. – Sí, era necesario y ASTERTEC ha realizado una importante labor con la creación de libros que recogen los contenidos de los certificados de profesionalidad ya que apenas había documentación. – Hemos trabajado duro para ello, pero son una buena herramienta, ya no solo para los asistentes a los cursos de capacitación, sino como consulta en el día a día de nuestro trabajo con técnicos aplicadores o responsables técnicos ¿Y qué proyectos tienes a medio plazo? – Mi principal proyecto es jubilarme dentro de 17 meses... – ¿¿¿17 meses???... pero es ya!!! – Ja, ja, ja… cuento los días que me quedan, que uno ya tiene una edad y tengo ganas de descansar y poder dedicarme un poco más a mí y los míos. – Supongo que el día a día a veces nos devora y nos metemos en una rutina en la que prácticamente perdemos el control de lo que nos gustaría hacer porque nos llenamos de obligaciones –la mayoría necesarias, ya que hemos de trabajar para poder vivir– pero eso hace que nos dejemos un poco a nivel de nuestra vida personal, con nuestras familias y amigos. – Totalmente de acuerdo, no lo hubiera descrito mejor, y es por ello que quiero dedicar todo el tiempo posible a mis hijos y nietos (y el que viene en camino) y a mi mujer. – Cada vez que hablamos, tienes un nieto en camino, ¡¡¡qué familia tan prolífica!!! ja ja ja – Ja, ja, ja – Ya que has hablado de tu mujer, no sé si quieres compartir tu historia de amor reciente con nosotros, ya que es una historia preciosa, yo ya me la sé y creo que es muy bonita. – Gracias, sí, claro que me encanta compartir con vosotros mi historia, ya sabes que en 2014 me separé de mi mujer, con la tuve a mis hijos y hemos compartido gran parte de nuestra vida, pero por circunstancias, a veces las cosas no van bien y se acaban, no de forma traumática, pero hay que poner fin a ciertas situaciones. Al tiempo de separarme, vine a Valencia para participar como docente en varios cursos de los certificados de profesionalidad, y un poco de casualidad me reencontré con un viejo amor de juventud –Creo que hemos tocado la fibra sensible, ya que nos miramos y noto una cierta emoción cuando habla de su reencuentro con aquel amor de juventud– y, bueno tras retomar el contacto, aquel amor volvió a surgir y ahora me encuentro felizmente casado y disfrutándolo todo lo que puedo. – Cuando menos lo esperamos la vida nos sorprende y nos regala cosas, momentos y personas –sonreímos, hacemos una pausa para tomar un poco de café y dejamos unos minutos de silencio– ...bueno, no quiero robarte mucho más tiempo, que sabemos que es el bien más preciado que tenemos, para terminar me gustaría que me dijeras que visión tienes del futuro del sector, qué crees que haría falta para seguir avanzando en la profesionalización de nuestros servicios. – Me quedaría horas aquí charlando contigo, pero me temo que hoy me toca cocinar, je je… el futuro del sector… creo que se debería seguir trabajando en la formación de todos los que ya trabajamos en esto desde hace años y en la de las nuevas generaciones, para adaptarnos a los nuevos tiempos, poder estandarizar protocolos y procedimientos que nos faciliten el trabajo y sea siempre en pro de un menor riesgo para las personas y el medio ambiente, dentro de crear un entorno más salubre para todos. – “Touché”, creo que no tengo nada más que añadir a eso. Mil gracias por este rato, espero que podamos vernos pronto y espero podamos brindar juntos en tu jubilación por todos estos años de trabajo. – Gracias a ti, sabes que te aprecio mucho. Cuídate mucho y seguimos en contacto.
Damos por finalizado nuestro café y creo que ambos nos sentimos satisfechos con nuestra conversación, nos despedimos con un abrazo y ganas de volver a compartir otro ratito.
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